LibreMercado

Día #12

Febrero 3, 2009 · Dejar un comentario

Sentados frente a Quechua Connection y esperando la salida al Tour a través del Salar de Uyuni conocemos a Agustín y a Matilda, una pareja de Rosarinos.
Más tarde conoceríamos a Michel y Valentina, venidos desde el sur de Francia y que desde el 8 de diciembre estaban recorriendo Sudamérica.
Finalmente llega el transporte. Nuestro Chofer-Guía-Chef es Agustino, con 11 años de experiencia en estas lides. Confianza Total.
Nuestro vehículo es una Toyota 4×4 al igual que casi todos los vehículos que hacen tour al salar.
El recorrido empieza en el cementerio de trenes. En el pasado hubo en Uyuni un taller donde se reparaban los trenes que circulaban entre Bolvia y Chile. En la ruta Uyuni Antofagasta, para el transporte de Minerales, principalmente Plata.
El lugar es muy sobrecogedor por la desolación que inspira. Pensamos que no durará mucho ya que no hay cuidado alguno por parte de las autoridades y se ven muchos rayados en las viejas latas. Desde improbables ecuaciones frmadas por “Einstein” a firmas de bandas grafiteras.
Luego, parada en la casa de Agustino mediante, nos drigimos a Colchani, pueblito que se dedica a la extracción, procesamiento y comercialización de la sal. Además tienen, como no, su cuota de turismo. Venden un montón de artículos delicadamente tallados o moldeados en Sal.
Obviamente nos hicimos de un par de candelabros y un par de joyeros.
Agustino nos lleva a los Ojos del Salar, provocados por las aguas salobres subterraneas de lo que fue un lago (Tauca).
A orillas del Salar se construyen diversos hoteles de Sal. Dentro del salar sólo queda uno y es únicamente para visitar de paso, por un tema medioambiental (Qué hacer con los desechos?). Este hotel está integramente construido de sal sobre una base de cemento que permite que no se lo lleve el agua. Adentro hay habitaciones,camas, Mesas, sillas, esculturas… todo de sal.
La siguiente parada es la Isla Incahuasi, o isla del pescado, por su forma. Esta isla es parque nacional y tiene un sendero bastante empinado que lleva a la cima y permite una visión panorámica del gran desierto blanco. También tiene acceso a unas cavernas por uno de los costados de la Isla. Todo muy bien.
En este mismo lugar nos sentamos a almorzar. Quinoa, Carne de Alpaca, tomate con pepinos y Coca Cola. De postre, bananas. Todo muy rico.
Luego en la tarde, emprendios viaje hacia un costado del salar, a un pueblito que se llama Puerto Chuvica, donde alojaríamos en un Hostal de Sal. Llegamos acompañados de unos granizos de unos 3 cm de diámetro que dieron paso a una lluvia torrencial que duró acaso una hora.
La sobremesa junto a nuestros compañeros de viaje fue sumamente entretenida. La facilidad de Valentina para el idioma castellano dio paso a la incorporación de nuestros compañeros europeos a conversar sobre distintos problemas y situaciones que ocurrían en nuestros respectivos países.
Hablamos del trabajo, de las carreteras, del turismo, del nivel de vida, de los gobiernos, los movimientos sociales, historia. En fin, un agradable momento intercultural.
Luego a dormir en nuestras camas de sal con el viento amenazante sobre nuestro techo de barro y paja, que por lo demás, nos regalaba una agradable sensación térmica.

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